
El rostro es nuestro mejor aliado y también puede ser nuestro peor enemigo.
Cuando estamos alegres se nos ilumina la cara, con el amor se iluminan los ojos...con la tristeza no sabemos como hacer para no llorar y sonreir, si no dormimos intentamos ocultar las ojeras. Cuando somos niños la piel es terza pero con el paso de los años la vejez trae las arrugas, las experiencias nos marcan y todo ello se refleja en nuestros cuerpos y rostros. Hasta el animal más pequeño refleja su hambre y su sed en su rostro.